sábado, septiembre 23, 2006

Mónica Melo



Nació en Buenos Aires. Desde hace poco vive en China.

del libro Versión de la Noche (2005, Ed. Extranjera a la Intemperie)

-Soy el narrador. Lo seré hasta que termine de inventar tus
noches
-Yo acepté hablar porque creí que el libro habría de narrar-
se solo, sin la fatiga de la respiración. Hasta pensé en un fluir
continuo. No sabía que usted...
-Acépteme, como acepta su lenguaje
-¿Quién es el autor?
-Ya lo sabrá, no puedo describirlo, está tan lejos de mí, tan
dentro
-Por lo menos acá podré elegir mi vida. Inventarla, des-
truirla
-Cuente. Elija un amor, el áspid, la intemperie. Cada vez
que mezcla colores con silencios nace un dolor nuevo. Lo he
visto. Yo me hablo para que te digas
-Un verbo distinto. Señal de confianza. Me ha tuteado
-Te escucho
-¿Puede verme?
-Me horroriza la distancia entre tu voz y tus manos. La
memoria del cnetro de tus ojos. Parece que al crecer te detu-
viste muchas veces
-¿Esta viendo...?
-Tu mano, extendela. Las líneas se han marcado al dar
vuelta un sudor de hospital, lavaste sábanas de locos, apren-
diste a leer a escondidas, ahuyentaste la fiebre de un recién
nacido. Está escrita la pasión
-No ve entonces la tarde abovedada cuando vinieron los
perfumes de los higos a buscarme, ni la primera vez que con-
fundí mi sexo, ni los clavos de ataúd que...
-No veo más. El resto deberás contármelo, como cuando
las madres improvisan cuentos donde siempre terminan per-
diéndose y el final es de arroces o gólgota o campanas
-¿Y en ésta? Fíjese
-En tu diestra las íneas son más tenues, limpiaste el barro
de la suela de un hombre, zurciste dobladillos, llevaste baldes
con caldos atravesando un patio de tierra, escribiste cartas, y
ahora enseñás a escribirlas. Eso te gusta
-Debe leerse porqué no hay sangre en mi cuerpo y ocupa
el lugar la palabra
-Cerrá los ojos. Tengo que ver cómo entra y sale la muer-
te de tu pecho. Buscar la victoria de tus cejas, nuevamente tra-
zar el origen de la piel en aquellos instantes en que sonreíste
y vacilaste como un fleco de alcohol sobre las llmas
-Me romperá como aquel cuello de gallina que latió en los
nudillo de mi abuela y vuelve a romperse, inútil y atroz, ca-
da vez que lo recuerdo
-Haré del grito una obediencia y todos creerán en el río
que yo narre, no en tus lágrimas
-Dirças lo que yo hice
-Seré tu boca y mi saliva
-Lo que no pude hacer
-Cuando invente, ni vos te darás cuenta qué parte es la real,
tan viva estás en lo que piesno. Mis palabras son tuyas. Date
cuenta
-Escriba mi verdad
-Yo escribo mis versiones

MISIÓN

Todos los días, sobre la mesa: un pedazo de papel de má-
quina, las velas del altar, la biblia como un león atado, joven-
císimo. Las cintas, la copa, los evangelios en ediciones ma-
nuales, libros de lectura, dibujos de escarnios y Su Voz. Pura
corteza, noble fachada.
Reza el trascurso de la lluvia.
Descubre el gesto. Es poeta.
Le pasan en el cuerpo y en el habla: los ojos del idiota, el
corazón del pez sobre perfumes, el grado y fuerza del rostro
de los pobres, el duelo de Ciudad Santa, la mano con el Libro
enrollado, el profeta comiéndolo. Anverso y reverso de la bo-
ca y la plegaria.
Continuamente escribe el borde del misal, pierde la línea
que vive en el mandato, no logra que se cumpla el rito porque
pierde la lengua en la metáfora. El poema que no encuentra se
hace fe.
Al levantar la sangre grita: ¿por qué me hiciste separado
de Vos, por qué no tengo la palabra que yo quiero?

En el nombre del Nombre todo es Dios.

7 Comments:

Anonymous Monica said...

Ey! gracias!!!!! pero ahora mismo te mando otras fotos, estoy irreconocible alli, jajaja. Gracias, de verdad. Un besos grande desde la tierra de las pagodas y las letrinas, de los ideogramas y los nombres borroneados entre escupidas.
Un beso.

10:07 a. m.  
Blogger meridiana said...

Irreconocible o no en la foto, por suerte tu palabra siempre está ahí Mónica, con su hilo sutil envolviéndonos, criaturas tributarias de un temblor

Saludos

Lilián

5:56 p. m.  
Blogger andreita said...

Hey,sos MI profesora de Literatura!Fuiste un hermoso referente en mi adolescencia, Mónica, y yo te quiero siempre. Te llamé para invitarte a una reunión de egresados 1998 del Avellaneda, y me encontré con tu aventura. Espero que estés siendo muy felíz, por mi parte yo lo soy, y mucho.
Besos!!!

12:17 p. m.  
Blogger andreita said...

Ah, por cierto: soy Andrea Boquete, andreaboq@yahoo.com Me encantaría que nos contactáramos. Tengo 3 hijos, estoy re casada! No sabés cómo crecí!

12:20 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Monica! no creo que me recuerdes... Soy Natalia Sturniolo, solo me tuviste en cuarto año del Avellaneda. Tambien sos LA profe que me acercó de la manera más dulce a la literatura... Es una laarga historia cómo llegué a esta pág, pero ahora espero poder contactarte! Si tenés ganas: nnatalia_st@hotmail.com
Besos y espero saber pronto de vos!

3:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hola monica!!!!!!!!!!!! Soy Fernanda Fiore. Estábamos en el taller del avellaneda ¿Te acordás? con marta molina ...que Lindos recuerdos tengo. Luego fuiste mi profe en registro y org. de materiales editoriales en filo .
Te sigo a muerte!!! Quiero comprar tu libro decime dónde.
Besos... Te quiero mucho.

9:43 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

cuanta poesia, irreconocible que surca las lineas de una muerte, una poetica.. nunca nos conocios,pero quiza entre las velas del tiempo, un libro hecho de estrellas, de plasma, de extasis..

abrasos

leandro

3:49 p. m.  

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